Bimbo

El verdadero negocio de Bimbo no es el pan

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Durante décadas, Bimbo solo elaboraba pan, pero hoy es toda una red que mueve miles de productos diariamente.

Todo empezó el 2 de diciembre de 1945, en ese momento casi el 100% del pan de molde era artesanal, hecho a mano. Pero Bimbo decidió hacer algo distinto, industrializar el proceso para bajar costos y asegurar que cada pieza fuera igual. Después vino el empaque transparente. El cliente podía ver exactamente lo que compraba y eso fortaleció la confianza desde el primer día.

Arrancaron con una sola fábrica y 10 camiones, pero lo importante no era el tamaño sino la red de distribución que estaban construyendo detrás. Para 1984 ya tenían 19 fábricas, alrededor de 7,000 vehículos, 250 productos y presencia en 125,000 puntos de venta en México.

En los 90, el 96% de las ventas venían de ese país y apenas el 4% del extranjero. Eso comenzó a cambiar en 1989, cuando abren su primera planta fuera del país en Guatemala y luego replicaron el modelo en Argentina, El Salvador y Costa Rica.

En 1998 decidieron expandirse a Estados Unidos con la adquisición de $315 millones de dólares que incluía 11 plantas en Texas. Ese movimiento se convirtió en la base de Bimbo Bakeries USA. Poco después invirtieron otros $610 millones en marcas como Oroweat y Entenmann’s.

Para 2005, México ya representaba el 69% de las ventas, mientras que Estados Unidos se acercaba a una cuarta parte del negocio. El crecimiento venía de grandes adquisiciones. Luego llegan compras más grandes como Weston Foods en 2009 y Sara Lee en 2011, que le sumaron más de 60 fábricas.

El punto de inflexión llegó en 2015, cuando Estados Unidos pasó a representar el 52% de los ingresos y México bajó al 34%.

Estados Unidos superó a México en ingresos desde 2015.

Para 2024, Bimbo ya facturaba $20,000 millones de dólares, un récord histórico impulsado por volumen, precios y adquisiciones. La mezcla estaba completamente distribuida entre regiones, con el 36% en México, 46% en Estados Unidos, 8% en Latinoamérica y 10% en Europa, Asia y África.

En 2025 las ventas tuvieron un incremento anual del 4.6% . A pesar del crecimiento en ingresos, la utilidad neta cayó 8.1%, presionando los márgenes de la empresa.

Bimbo no solo compra a las empresas, sino que las integra a su sistema que funciona por rutas, recorridos fijos donde los mismos camiones abastecen miles de puntos de venta. Una vez construida la red, el costo se vuelve casi fijo. El camión ya está en la calle, así que puede llevar 10 productos o 1,000.

La red de rutas permite distribuir miles de productos diariamente.

Cuando compran una empresa, pueden meter sus productos en esa misma red o usar la red adquirida para distribuir todo su portafolio. Adquisiciones como Weston Foods y Sara Lee añadieron cerca de 8,000 rutas en Estados Unidos y al aumentar el volumen, también mejoran su poder de negociación con los proveedores.

Para 2024, el tamaño de su cadena ya era enorme, con más de 223 plantas en 35 países, 58,000 rutas de distribución y más de 9,000 productos.

Y justo cuando parecía que todo giraba alrededor del pan, apareció algo completamente distinto.

Takis nació en 1999 como un snack enfocado a los consumidores hispanos en Estados Unidos. Durante años permaneció como un producto de nicho hasta que el consumo del picante explotó. En 2007 se lanzaron 3,000 productos picantes a nivel global y para 2016 ya eran 18,000.

Takis llegó en el momento correcto. Para 2024 generaba alrededor de $1,100 millones de dólares, cerca del 5% del total de la compañía.

Hoy Bimbo es una gran red de distribución, algo que construyeron durante 80 años. No solo es una marca de pan, sino una plataforma capaz de convertir cualquier producto en un negocio internacional.

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