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Build-A-Bear

De estar al borde de la quiebra a multiplicarse 50 veces

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Lo que comenzó como una idea aparentemente simple —crear peluches personalizados— se convirtió en una fábrica de recuerdos y en un fenómeno global dentro del retail.

Build-A-Bear nació en 1997 con la visión de Maxine Clark (llevar a centros comerciales, una experiencia donde no solo se vende un juguete), sino donde cada cliente participa en su creación, elige, rellena, viste y bautiza a su propio peluche.

La experiencia de crear tu propio peluche en tienda.

En plena pandemia, las acciones de Build-A-Bear estuvieron cerca de ser una penny stock, cotizando casi a un dólar por acción en 2020, era una empresa golpeada por cierres y tráfico reducido en centros comerciales.

Desde ese mínimo, su precio se disparó hasta multiplicarse por más de 50 veces en los años siguientes, un salto que sorprendió a analistas y comparó su trayectoria con gigantes tecnológicos más que con un minorista tradicional de juguetes.

La acción se multiplicó por más de 50 veces desde 2020.

Una transformación que comenzó en 2013 con la llegada de Sharon Price John como CEO. Lo que algunos veían como un simple retailer de centros comerciales, ella lo reinterpretó como una marca capaz de atraer no solo a niños, sino a adultos que buscan nostalgia, comunidad o conexión con personajes culturales.

Los adultos y adolescentes ahora representan alrededor del 40% de las ventas de Build-A-Bear, cuando en 2013 solo era del 20%.

Aprovechando licencias con franquicias —desde grandes nombres como Harry Potter, cómo entrenar a tu dragón, Pokémon y Hello Kitty—. Esa estrategia de productos licenciados atrae a coleccionistas y fans que quieren llevarse algo más que un simple peluche.

Build-A-Bear también ha mejorado su estrategia de ventas online, permitiendo comprar directamente desde su sitio web y ofrecer una experiencia digital que va más allá de un carrito tradicional. La compañía lanzó una herramienta interactiva llamada Bear Builder 3D Workshop, que recrea el proceso de construir y personalizar un peluche en un entorno 3D desde casa, con selección de figura, ropa y accesorios.

Hoy, Build-A-Bear opera 651 tiendas en 33 países, con siete aperturas solo en 2025. Aunque algunos de esos lugares los gestiona directamente, la mayoría funciona bajo acuerdos de franquicia o ventas al mayoreo y regalías.

Esa parte internacional se convirtió en un motor de rentabilidad, con márgenes operativos entre 20% y 30%. En 2024, Build-A-Bear reportó $496.4 millones en ingresos.

Aun así, los retos persisten. Las tarifas de importación encarecen insumos, lo que ha afectado ganancias en ciertos trimestres, y el retail físico sigue bajo presión en muchos mercados.

La marca ha renegociado arrendamientos, optimizando su comercio electrónico y se ha acercado más a comunidades de coleccionistas y fans.

Hoy las acciones cotizan mucho más arriba de sus mínimos, y la empresa está en camino de superar los 500 millones de dólares en ingresos anuales.

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