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Topps
Cómo Topps destruyó a Panini

A partir del Mundial de 2034, Topps, la empresa estadounidense, producirá las tarjetas, estampas y el álbum oficial del Mundial de fútbol, una licencia que durante décadas le perteneció a Panini.
Topps fue fundada en 1938 por los hermanos Abraham, Ira, Philip y Joseph Shorin como fabricantes de chicles. Sus primeros años fueron complicados, hasta que en 1947 lanzó Bazooka, el chicle que la llevó al mercado masivo gracias a las pequeñas historietas incluidas en el empaque.
Durante los años sesenta, el chicle comenzó a venderse internacionalmente y se convirtió en uno de los productos más conocidos de la compañía.
Topps entendió que el verdadero valor no estaba únicamente en el producto, sino en aquello que lo acompañaba y hacía que los consumidores quisieran comprar otro. Esa idea la llevó en 1952 a incluir tarjetas de deportes, en especial de béisbol, con fotografías a color, logotipos, firmas, estadísticas y datos personales de los jugadores.

Topps convirtió las tarjetas deportivas en el centro de su negocio.
Por cinco centavos era posible conseguir una tarjeta de Mickey Mantle. Una de esas piezas fue vendida en 2022 por $12.6 millones de dólares, una de las cifras más altas del coleccionismo deportivo.
El mercado estaba dominado por Bowman, que tenía acuerdos exclusivos con los principales beisbolistas, pero Topps siguió lanzando sus propias ediciones. Bowman llevó el caso ante la justicia y consiguió una resolución favorable, aunque para entonces las tarjetas rivales ya estaban en circulación y eran un éxito.
Las ventas de Bowman cayeron de $973,000 en 1951 a $301,000 en 1953, mientras Topps superó el millón de dólares en ingresos al año siguiente. Poco después compró a su competidor y consolidó una posición que mantendría durante décadas en el coleccionismo deportivo estadounidense.
El negocio comenzó a cambiar en los años ochenta, cuando nuevas empresas entraron con tarjetas de mayor calidad y obligaron a Topps a dejar atrás los chicles para concentrarse en el deporte.
Sin embargo, el béisbol y el fútbol americano no eran suficientes para convertirse en una marca verdaderamente global.
Para crecer necesitaba entrar al fútbol, donde Panini llevaba una enorme ventaja desde el lanzamiento de su primer álbum mundialista a gran escala en México 1970. La empresa italiana ya tenía las licencias, la distribución y una relación con los coleccionistas que parecía casi imposible de romper.
Topps inició su ofensiva en Europa en 1995, con la compra de Merlin Publishing, una empresa fundada por exempleados de Panini que tenía la licencia de la Premier League. Su primera colección del torneo vendió 76 millones de sobres y le dio la infraestructura necesaria para competir en otros mercados.
El siguiente enfrentamiento llegó durante la Eurocopa de 1996, cuando Topps tenía los derechos oficiales del torneo y Panini controlaba la imagen de varias selecciones.
Los estadounidenses publicaron las fotografías de los jugadores de todos modos, pero una orden judicial los obligó a retirar los productos y sustituir muchas imágenes por diseños genéricos.
La disputa continuó en Italia, donde Topps denunció a Panini por prácticas monopólicas y consiguió que la Serie A se abriera a nuevos competidores.
Años después sumó los derechos de la Bundesliga y de las competiciones de clubes de la UEFA, incluida la Champions League.
Panini respondió entrando a los deportes estadounidenses con licencias de la NBA, del fútbol americano y de los jugadores de las Grandes Ligas.
A pesar de esos movimientos, la compañía italiana seguía siendo más grande gracias a la Copa del Mundo, con ingresos cercanos a los $900 millones de dólares en 2020 y cifras superiores a los $1,000 millones durante años mundialistas.
Topps registraba entonces alrededor de $567 millones de dólares en ingresos y necesitaba un socio con mayores recursos para competir por las licencias más importantes.
Ese respaldo llegó con Fanatics, una empresa que comenzó vendiendo artículos deportivos y terminó administrando las tiendas digitales de ligas como la NFL, la MLB y la NBA.
En 2021, Fanatics negoció los futuros derechos de las tarjetas de béisbol, el activo más importante de Topps, y provocó que se cancelaran sus planes para cotizar en el Nasdaq. El valor de la compañía cayó de unos $1,300 millones a cerca de $500 millones de dólares, momento en que Fanatics aprovechó para comprarla.
La adquisición cambió por completo la competencia contra Panini, ya que Fanatics comenzó a ganar derechos de la NBA, la NFL, la Premier League y las selecciones de la UEFA. Panini todavía logró frenar algunos lanzamientos mediante sus acuerdos con federaciones nacionales y durante la Eurocopa de 2024 obligó a Fanatics y Topps a utilizar uniformes genéricos y planteles incompletos.
Sin embargo, el golpe más importante llegó cuando Topps obtuvo los derechos para producir las tarjetas, estampas y el álbum oficial del Mundial a partir del ciclo que incluye Arabia Saudita 2034.

Fanatics dio a Topps mayores recursos para competir por licencias.
Fanatics, de la mano de Topps, ya tiene acuerdos directos con selecciones como Brasil, Inglaterra, Alemania, Italia, Argentina y Estados Unidos, por lo que una empresa que comenzó vendiendo chicles está cada vez más cerca de dominar el coleccionismo del fútbol mundial.
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